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  Textos propios    2006
 
La hominización no ha terminado

Principalmente se entiende la hominización como un proceso determinado de diferenciación protohistórica del hombre y el animal a partir del animal. En la medida en que tal proceso entraña y ha entrañado en profundidad una definición de la esencia humana, su análisis rebasa, de la partida, el marco meramente antropológico en el que sin embargo habitualmente el saber actual, especializado en la separación, confina su contenido.

En efecto, en su aparente afán genealógico relativamente a las condiciones históricas del proceso de hominización, la antropología, como ciencia social, recorre linealmente ciertos aspectos y detalles de esta protohistoria desde un andamiaje conceptual aún intacto, cual es el de la teología revisitada por la antropología trascendental de Feuerbach y luego por Marx.

Para este punto de vista dominante, el proceso de hominización está cerrado, y su resultado general es la conciencia.

Las capas geológicas que componen los jucios que se instrumentalizan en la antropología pueden resumirse negativamente así: Los animales no tienen religión; los animales no tienen conciencia de sí; los animales no transforman su fuerza vital en trabajo; los animales no ritualizan su vida social, no tienen cultura.

El defecto más patente de esta visión actualmente dominante del proceso de hominización consiste en el hecho de considerar tal proceso como históricamente terminado.

La investigación filogenética que la paleoantropología lleva adelante relativamente a los factores morfológicos, climáticos y otros que habrían incidido decisivamente en la extinción o perseverancia de las diferentes "especies humanas", si bien se enriquece en sus resultados especulativos con diferentes hallazgos de la traza de estos nuestros antepasados bien poco, por no decir nada, puede decirnos de sustancial sobre el proceso de hominización propiamente tal, menos aún se aventura esta investigación en una definición de la esencia humana, aunque la da por sentada.

Así como la clave de la comprensión del mono, según decía un viejo amigo, es el hombre actual mismo, de la misma manera el secreto, aparentemente perdido en la noche de los tiempos, de la diferenciación de hombre y animal se encuentra aquí, ante nuestros ojos, en el proceso de hominización actual.

A mi modo de ver, tal proceso consiste principalmente en una definición teórica y práctica de la esencia humana. La reflexión filosófica occidental, que a lo largo de la historia ha hecho suyo de diversas maneras y por diversos meandros, el establecimiento de esta definición, ha debido rendirse contradictoriamente, bajo el influjo de procesos históricos más generales que ella (la revolución burguesa...) y en particular bajo la figura de Hegel, ante la naturaleza histórica de la esencia humana.

Es por ello que la crítica del quehacer filosófico y en particular la crítica de la filosofía de Hegel por el "pensamiento de la historia" del siglo XIX, se afirma como realización de la filosofía, como realización de la esencia humana en la transformación histórica del mundo y de la sociedad. Es decir una esencia humana ya no concebida como substancia o substrato del ser sino como actividad, como praxis, como realización genérica del sujeto.

Este gigantezco y promisorio transe de la historia ha sido miserablemente jibarizado por el paso de la filosofía a la economía política, en el que ha redundado definitivamente el pensamiento de Marx.

El punto de vista pragmático con que la actividad industrial y comercial, en una palabra la actividad "económica" del capital, a través del régimen y Estado burgués se enseñorea de la sociedad encuentra su corroboración y justificación teórica en una concepción de la esencia humana que sus propios contradictores desde Marx hasta hoy han determinado como trabajo en tanto que actividad genérica o como en el caso de la crítica más reciente, como supresión del trabajo (el intercambio, l'échange, como esencia genérica del hombre).

Considero pues que el punto de vista económico, que es el punto de vista del capital sobre la esencia genérica del hombre no ha sido criticado teóricamente y que tal crítica es inseparable del proceso actual de hominización, es este mismo proceso.


Francisco Andrade


 
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